Honduras
Unas cinco familias del caserío El Guano abandonaron esa comunidad el fin de semana pasado porque los derrumbes en la falda de un cerro destruyeron sus precarias viviendas de bahareque o amenazan con soterrarlas en las próximas horas, de acuerdo con la evaluación de las propias víctimas.
Los damnificados son más de 25, entre ancianos, mujeres y niños.
A partir del sábado, los aludes dejaron incomunicadas al menos seis comunidades con más de tres mil habitantes y cortaron el paso al centro básico Dionisio de Herrera, de El Guano. Sólo en El Guano viven más de 500 personas.
Cándida Rosa Ramírez, secretaria del patronato comunal de ese sector, explicó que debido a la saturación de aguas se han producido avalanchas que ya se llevaron algunas viviendas mientras otras están a punto de derrumbarse.
"Uno le tiene amor a sus cosas y yo por eso no quería salirme", aseguró la mujer. Agregó que sencillamente se van de la comunidad y buscarán otro lugar donde vivir. Ella dijo, sin embargo, que está muy agradecida por la solidaridad de sus vecinos.
A Pedro Antonio Sauceda, los deslaves ya le llevaron su casa y actualmente vive junto a los diez miembros de su familia bajo láminas de plástico al abrigo de los árboles.
Todos esperan que la Alcaldía de Danlí y la Comisión Permanente de Contigencias les lleven auxilio. Uno de los mayores afectados es Rafael Avilez, propietario de casi todo el cerro que se está desmoronando.
Hasta la noche del viernes, el agricultor contabilizaba unas 500 plantas de café perdidas.
