Honduras
Vecinos del valle de Amarateca también responsabilizan a Delmis Almendares del crimen de un morador de ese lugar.
Almendares fue apresada el lunes por la muerte de su marido Mario Edgardo Ávila Núñez, cuyo cadáver metió en un congelador donde lo tuvo varios días y después lo enterró en una finca.
Al ser capturada, Delmis confesó que había matado a su marido, cansada de la violencia de que era víctima, y aseguró que actuó en defensa propia.
"Mario llegó borracho a la casa y trató de matarme, por eso le disparé", aseguró.
Sin embargo, familiares de la víctima y vecinos de la pareja desmintieron esa versión y aseguraron que ocurría todo lo contrario.
"Ella (Delmis) era la que lo golpeaba a cada rato, pero Mario nunca la dejaba. Es una mala mujer; incluso una vez lo mandó a la cárcel", dijo uno de los vecinos, que quiso permanecer en el anonimato.
Los vecinos de Amarateca revelaron que Delmis es una mujer de mala reputación en la zona. Se dedicaba a la venta clandestina de bebidas alcohólicas y tenía fama de que emborrachaba a sus clientes para después asaltarlos.
En la zona también culpan a la mujer de la muerte del señor Nicolás Lozano, que apareció muerto de un golpe en la cabeza en la orilla de la carretera el 7 de octubre de 2002.
Piden justicia
"Aunque en aquella fecha se manejó que había sido atropellado por un carro, aquí todo mundo sabe que ella lo mató, pero por miedo nadie se atrevió a denunciarla", aseguraron sus vecinos.
María Francisca Núñez, madre del ahora occiso, pidió a las autoridades que hagan justicia y que el crimen no quede en la impunidad.
Ella y otros dolientes esperaban ayer los restos mortales en su casa de la comunidad de Apataná, Sabanagrande, Francisco Morazán.
Calificó a su ex nuera como una mujer mala, que maltrataba a su vástago y que, aparte de denunciarlo y meterlo en la cárcel, en una ocasión le asestó un golpe en el rostro con una pala.
"Ella tenía embrujado a mi hijo y lo mató a sangre fría. Lo anduvimos buscando porque no sabíamos nada de él.
Otro de mis hijos fue a su casa a preguntarle si sabía algo y ella lo acompañó en el vehículo a buscarlo en diferentes lugares y bien sabía dónde lo tenía enterrado", declaró la anciana.
"Yo le aconsejaba que se apartara de ella, pero nunca pudo hacerlo", agregó.
Los dolientes esperaban ayer la exhumación del cadáver, pero debido a la falta de unos permisos y de orden judicial se podría realizar en las primeras horas de este día.
La parricida fue puesta a la orden de la Fiscalía.
